| En palabras de Josep Santacreu,"como empresa activista, desde DKV defendemos causas como la alimentación saludable, la lucha contra la obesidad infantil o la integración de las personas. De hecho, no es la primera vez que trata este tema en el observatorio. En la primera edición en 2008, el tema fue "Alimentación, medio ambiente y salud", este año, más de una década más tarde se vuelve a abordar desde una perspectiva actual, contando de nuevo con el apoyo de ECODES". Víctor Viñuales, director ejecutivo de ECODES, señaló las conexiones en el sistema agroalimentario mundial, aunque no siempre se perciban bien. "La soja que produce el terrateniente que destroza la Amazonía brasileña para extender su producción engorda el ganado que compramos en filetes en la zona de frío de los supermercados. Sin embargo, no solo hay un encadenamiento de los problemas, también se produce un encadenamiento de las soluciones. Nosotros sufrimos las consecuencias de los encadenamientos causales agroalimentarios en nuestra vida cotidiana, pero también podemos provocar el proceso inverso: que nuestros hábitos alimentarios ayuden a mejorar el mundo. Ese es el objetivo último de este número: informar, animar a la reflexión y animar a la acción transformadora". Como comentó Noemí García en el encuentro, "la dieta es saludable cuando a la vez es sostenible, responsable y ética. Además, de cumplir con las necesidades nutritivas y calóricas del organismo, la alimentación debe contribuir a definir un sistema alimentario respetuoso con el medio ambiente, adaptado al territorio, que minimice la generación de residuos y que apueste por la agroecología". El Dr. Nicolás Olea explicó que son los disruptores endocrinos, sustancias químicas que una vez dentro del organismo modifican el equilibrio de las hormonas. Estas son mensajeras químicas que conectan órganos y tejidos dentro de nuestro organismo. Los disruptores tienen muy diferente origen y estructura química, que en algunos casos tiene cierta similitud molecular con las hormonas naturales o endógenas, pero al final acaban interfiriendo sobre la síntesis, transporte, metabolismo o unión a receptores específicos de las hormonas. Lo que hacen es que "hackean" el mensaje hormonal. También cómo podemos evitarlo: una parte es a través de nuestra alimentación. Y es que, cuidando nuestra alimentación, no solo cuidamos de nosotros si no, también del planeta. José María Medina nos explicó cómo el desafío de avanzar hacia sistemas alimentarios sostenibles también nos lleva a cumplir algunos de los ODS: el 2 fin al hambre, 12.3 reducción desperdicio alimentario, 14.4 y 6 hacer sostenible la explotación pesquera, 15 preservar los ecosistemas terrestres y luchar contra la desertificación, entre otros. Además, el Observatorio ha contado con la colaboración de más de 20 expertos. Algunos de los temas tratados en esta edición son: el desequilibrado sistema alimentario actual; la alimentación como derecho humano; nuestro cuerpo y los disruptores endocrinos; el gran desafío de la pérdida y desperdicio de alimentos y cómo nuestra manera de alimentarnos afecta en el planeta: por las emisiones de gases de efectos invernadero, la contaminación de suelos y aguas, la pérdida de biodiversidad, la deforestación, etc. También hemos conocido diferentes iniciativas innovadoras apoyando a los pioneros de la alimentación sostenible, el importante papel de la hostelería, la importancia de alimentar el cambio desde los comedores escolares, ideas para trabajar en el aula, investigación sobre envases de vino retornables, etc. Sin olvidar la importancia de las políticas públicas que, aunque van en el camino hacia la sostenibilidad deben ser más ambiciosas, rápidas y coherentes para desarrollar cuanto antes sistemas alimentarios sostenibles y saludables para los humanos y para el planeta. |
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