Boletín ECODES, 2 de abril de 2019

"Todos los agentes de la cadena deben colaborar para reducir al mínimo el desperdicio alimentario en el marco de una cadena agroalimentaria sostenible"

Álvaro Areta es Representante de la COAG, Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, donde lleva trabajando más de 13 años y, actualmente, es el encargado de las áreas de cadena de valor agroalimentaria, economía e innovación y del sector hortofrutícola.

El 3 de abril a las 19:30 horas, Álvaro Areta conducirá la cuarta sesión del ciclo de conferencias dedicado al Aprovechamiento Alimentario, "Aumentar el aprovechamiento de los alimentos. Una visión desde el sector agrario", organizada por Ecodes, la Academia Aragonesa de Gastronomía y la Dirección General de Consumidores y Usuarios del Gobierno de Aragón. Tendrá lugar en el Ámbito Cultural del Corte Inglés de Zaragoza, Paseo Independencia 11.

El 28% de la superficie agrícola del mundo (1.400 millones de hectáreas) se utiliza para producir alimentos que se pierden o desperdician. Este desperdicio de alimentos se origina desde que se recogen del campo hasta que se sirven en el plato, conllevando un grave problema ético, social, ambiental y económico.

¿Cuáles son las afecciones directas del desperdicio alimentario en la agricultura?


El desperdicio de alimentos a lo largo de la cadena, desde su inicio en el campo hasta el último eslabón en un comedor, restaurante o en la cocina del consumidor, es un grave problema y la necesidad de reducirla es una evidencia. Es un problema complejo, con muchos factores, pero con tres vértices clave: el ético, ya que en un contexto mundial de altos niveles de hambruna y pobreza es inaceptable el despilfarro de alimentos y la especulación; el económico, porque no aprovechar las producciones agrícolas y ganaderas, los alimentos, es tirar dinero a la basura; y el ambiental, dado que se consumen muchos recursos (agua, tierra, energía…) para la producción, procesado, comercialización… de los alimentos y si no se utilizan, el impacto es baldío.
 
Para los agricultores y agricultoras comprobar cómo el fruto de su trabajo se convierte en un excedente alimentario o sufre el despilfarro es algo doloroso y absolutamente indeseado. Por ello, creemos que es necesario un compromiso firme de desarrollo sostenible de la agricultura como base estratégica de apoyo para una alimentación segura de toda la población. Una alimentación que no puede ser considerada como mera mercancía para la especulación y enriquecimiento de unos pocos, sino como un derecho universal de ciudadanía y un derecho de agricultores/as y ganaderos/as a producir alimentos.

¿Qué medidas hay que tomar para fortalecer el aprovechamiento alimentario desde el sector agrario?


Para COAG la solución a esta situación pasa por revisar el actual marco alimentario en el que nos encontramos. Es necesario revertir la situación actual y sacar la alimentación de los mercados especulativos, para colocarla como un derecho universal de ciudadanía y un derecho de agricultores/as y ganaderos/as a producir alimentos.

Dicho esto, los agricultores y ganaderos no rechazan su responsabilidad y son conscientes de que hay espacio para mejorar y reducir el desperdicio alimentario en el sector. La innovación en este caso es un aspecto fundamental. Mejoras en las prácticas de cultivo, en la eficiencia en la recolección, en la calidad de los productos, en la adaptación a las necesidades del consumidor (mejora varietal, mejora en los calendarios de comercialización…) a través de una mejor colaboración de los distintos agentes de la cadena, o mejoras para disponer de un amplio abanico de herramientas para luchar contra plagas y enfermedades, entre otros, son aspectos clave para abordar este asunto.

Además, se debe mejorar la relación con el consumidor y establecer relaciones de confianza. Todos los agentes de la cadena, desde el agricultor hasta el consumidor, pasando por industria y distribución, deben colaborar para reducir al mínimo el desperdicio alimentario en el marco de una cadena agroalimentaria sostenible. La visión de cadena a la hora de abordar las soluciones al problema es fundamental, ya que puede permitir una mejor planificación de la producción y de las cosechas y un mejor conocimiento de las demandas e intereses del consumidor.

También es importante aumentar la relación y colaboración en el plano horizontal entre agricultores y ganaderos, por ejemplo. En este sentido, desde COAG se han impulsado proyectos para conocer nuevas vías innovadoras de gestión de subproductos ganaderos en las explotaciones agrícolas, de suministro a los ganaderos productos que los agricultores no han podido vender o restos vegetales que pueden incluirse en la alimentación animal. Se trata de una forma de valorizar los productos y reducir el desperdicio. Existen dificultades, como los límites en lo que estos productos pueden entrar en la ración de un animal o la gestión logística de los mismos, pero es una práctica habitual y extendida.
Entrevista completa en la web

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Boletín ECODES, 2 de abril de 2019

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