| El transporte es el sector que más contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en España, siendo responsable del 29,1% del total de esas emisiones en 2019. El transporte por carretera representa el 26,8% del total nacional. Las mercancías (el 97% de las cuales se mueven en España por carretera) provocaron el 8,19% de las emisiones totales nacionales de GEI, provenientes de vehículos pesados (camiones), y el 1,63% de vehículos ligeros (furgonetas). Casi la totalidad funciona aún con combustibles fósiles. Para poder cumplir los objetivos y compromisos en materia de energía y clima adoptados por España, a nivel estatal, europeo e internacional, el sector transporte debe ser descarbonizado de forma prioritaria. En este sentido, el camión eléctrico a batería se posiciona cada vez con más fuerza como la opción cero emisiones más viable para el transporte pesado de mercancías por carretera. Su disponibilidad comercial llegará en un plazo mucho más corto de lo que se pensaba hasta hace nada. Muchos fabricantes están haciendo ya importantes anuncios en ese sentido, apoyados en la imparable mejora de esta tecnología y su progresiva reducción de costes. Sin embargo, muchos gobiernos europeos subvencionan la compra de camiones de gas y le aplican un impuesto menor para el transporte. Con esta perspectiva, ¿tiene algún sentido impulsar el gas natural, un combustible fósil con un potencial de cambio climático decenas de veces superior al del CO2 para su uso en el transporte y dañino para la salud de la población? El sector de los hidrocarburos y determinadas empresas fabricantes de camiones lo venden como una supuesta tecnología "puente" en la transición energética, lo que representa un grave problema para el clima y la salud. |
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